lunes, 12 de mayo de 2014

La OMS alerta de la grave amenaza que supone la resistencia a antibióticos

Esta grave amenaza ha dejado de ser una previsión para el futuro y es una realidad que puede afectar a cualquier persona de cualquier edad en cualquier país del mundo.

Dicha resistencia se produce cuando las bacterias sufren cambios que hacen que los antibióticos dejen de funcionar en las personas que los necesitan como tratamiento contra las infecciones y supone ya una gran amenaza para la salud pública.

“El mundo está abocado a una era posantibióticos en la que infecciones comunes y lesiones menores que han sido tratables durante decenios volverán a ser potencialmente mortales”, ha explicado Keiji Fukuda, subdirector general de la OMS para Seguridad Sanitaria.

El trabajo, que también contiene información sobre la resistencia a fármacos para tratar otras infecciones (como el VIH/sida, el paludismo, la tuberculosis o la gripe), está basado en datos de 114 países y ofrece el panorama más general que se ha obtenido hasta la fecha acerca de la farmacorresistencia.

“La eficacia de los antibióticos ha sido uno de los pilares que nos ha permitido vivir más tiempo con más salud y beneficiarnos de la medicina moderna”, añade Fukuda. “Si no tomamos medidas importantes para mejorar la prevención de las infecciones y no cambiamos nuestra forma de producir, prescribir y utilizar los antibióticos, el mundo sufrirá una pérdida progresiva de estos bienes de salud pública mundial cuyas repercusiones serán devastadoras”.

El informe señala que la resistencia está afectando a muchos agentes infecciosos distintos, pero se centra en la resistencia a los antibióticos en siete bacterias responsables de infecciones comunes graves, como la septicemia, la diarrea, la neumonía, las infecciones urinarias o la gonorrea.

A virtual Universe


ADN artificial

Los científicos han demostrado que es posible alterar ese alfabeto y aún tener un organismo vivo que transmita la información genética. Ellos reportaron sus hallazgos en la revista Nature.
"Esta es la primera demostración experimental que la vida puede existir con información que no está codificada de la forma que lo hace la naturaleza", dijo Floyd Romesberg.
Los hallazgos también sugieren que el ADN, tal como lo conocemos en la tierra, podría no ser la única solución de codificación para la vida, dijo Romesberg. Podrían existir otros organismos en algún otro lugar del espacio que utilizan letras genéticas que nunca hemos visto, o que no utilizan ADN en absoluto.
Normalmente, el código genético consiste de cuatro bases de nucleótidos: adenina (A), citosina (C), guanina (G) y timina (T). En el ADN, la guanina siempre se une con la citosina y la adenina con la timina.
Cada par se mantiene unido por enlaces de hidrógeno, lo cual significa que la parte cargada negativamente de una molécula se adhiere a la parte cargada positivamente de otra, a través de un átomo de hidrógeno compartido. James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins compartieron el Premio Nobel por haber comprendido que estas moléculas crean una forma de hélice de doble cadena.
Para sus experimentos genéticos utilizaron moléculas, llamada X y Y, que son completamente diferentes de los cuatro componentes básicos del ADN. El enlace X-Y es muy diferente: estas moléculas son hidrofóbicas.
"Las fuerzas que subyacen en el nuevo emparejamiento son completamente diferentes a las que la naturaleza utiliza", dijo Romesberg.
Introducir estas moléculas en una célula y lograr que la célula se reprodujera con las moléculas de ADN no naturales fue incluso más complicado."Esta hazaña no fue nada fácil", escribieron los biólogos Ross Thyer y Jared Ellefson.
Los científicos utilizan la bacteria Escherichia coli para demostrar que X y Y pueden ser transmitidas exitosamente de una generación a otra. El E. coli es un organismo al que se le puede introducir ADN extraño de forma fácil, dijo Romesberg.
Algo esencial para el proceso fue una proteína transportadora, la cual insertaría X y Y en la célula al autoensamblarse en la membrana de la célula.
Los científicos insertaron un gen que codifica para la proteína transportadora en la célula. Luego le dieron un elemento del ADN con las moléculas X y Y.
Uno de los aspectos más notables de los experimentos es que la bacteria se reprodujo más o menos 23 veces, transmitiendo las moléculas genéticas X y Y, y permanece completamente saludable, dijo Romesberg.
El proceso de ensamblar la proteína hace más lento el crecimiento de bacterias, pero Romesberg y sus colegas han descubierto que pueden reducir el efecto al inducir menos de esta proteína. Ellos han reducido el atraso a casi cero.
"Este trabajo representa una importante transición de los sistemas artificiales a los organismos vivos y constituye la base para una investigación muy interesante", dijo Thyer .
"Tenemos que ser capaces de recuperar dentro de una célula esa mayor información que está almacenada", dijo Romesberg.
Los genes de ADN se transfieren a ARN y que las proteínas se basan en el código de ARN. El siguiente paso en la investigación de Romesberg es hacer proteínas que nunca se han hecho antes, utilizando genes artificiales.
en la naturaleza solo existen 20 posibles bloques de construcción -llamados aminoácidos- para las proteínas.
Pero si los científicos pueden utilizar la información no natural almacenada en las células, según lo describe el artículo de Nature, podrían crear proteínas que no existían antes. La nueva técnica permite crear hasta 172 aminoácidos para construir proteínas.

miércoles, 9 de abril de 2014

Los microbios podrían haber causado la extinción más grande de la Tierra

Una investigación reciente sugiere que una actividad frenética microbiana pudo haber causado la mayor extinción masiva de la historia de la Tierra.
Los hallazgos sugieren que las bacterias, con un poco de ayuda del vulcanismo masivo, producen grandes cantidades de metano, matando así al 90% de la vida en el planeta.
Hace unos 252 millones de años, más del 96% de la vida marina y del 70% de las formas de vida terrestres murieron en un evento conocido como la gran extinción del Pérmico.  La mortandad masiva ocurrió en un instante geológico de tan sólo 60.000 años. Los científicos han propuesto de todo para explicar esta extinción catastrófica: desde impactos de meteoritos masivos, explosiones de polvo de carbón, hasta la ruptura de los supercontinentes.
Pero si las erupciones volcánicas causaron la gran muerte, los cambios en el nivel del carbono de la atmósfera debieron ocurrir como grandes estallidos seguidos por un declive gradual. En cambio, según los investigadores, el nivel de dióxido de carbono (CO2) aumentó de forma exponencial, lo que apunta a una causa biológica.
El equipo se preguntó si las bacterias productoras de metano -en particular, un género conocido como Methanosarcina- podrían haber causado la sobredosis de dióxido de carbono. El equipo utilizó las tasas de mutación genética para estimar que Methanosarcina adquirió los genes para generar metano a partir del acetato hace unos 250 millones de años, que coincide justo con el momento de la extinción.

Extinciones masivas.flv