lunes, 12 de mayo de 2014

Ártico navegable

Debido al calentamiento global, el Océano Ártico podría quedar sin hielo en gran parte de su extensión y convertirse en un paso abierto para la navegación durante el verano de 2020. las mediciones tomadas por el equipo determinan que el grosor promedio de los témpanos de hielo es de 1.8 metros, lo que es típico del llamado hielo “del primer año”, formado durante el invierno anterior y más vulnerable al deshielo. Sus hallazgos muestran que la mayor parte del hielo en la región sólo tiene un año o menos de haberse formado y cuenta con un espesor de alrededor de 1.8 metros, demasiado delgado para sobrevivir a un derretimiento de hielo en verano. Wadhams, profesor de física oceánica en la Universidad de Cambridge, prevé que buena parte del derretimiento tendrá lugar en una década, aunque el hielo invernal permanecerá durante cientos de años. “Los datos de la investigación apoyan el nuevo consenso respecto a que el Ártico se quedará sin hielo en verano en unos 20 años y gran parte de la disminución ocurrirá en 10 años”, dijo Wadhams en un comunicado. “Eso significa que uno podrá tratar al Ártico como si fuera esencialmente un mar abierto en el verano y tener transportación a través del Océano Ártico”.

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Obama alerta sobre el cambio climático

Los efectos del cambio climático ya no son una amenaza lejana, un problema que se pueda postergar. Tal y como alertaron los científicos de la ONU hace unos meses, la subida del nivel del mar, la acidificación de los océanos, las sequías y las inundaciones van dejando su impronta en todo el mundo. Y Estados Unidos, el segundo país —por detrás de China— que más gases de efecto invernadero emite, es mucho más consciente desde que este martes la Casa Blanca hizo público un informe que alerta sobre las consecuencias del calentamiento en su territorio: dependiendo de dónde vivan, los estadounidenses tendrán más dificultad para acceder al agua, sufrirán más lluvias torrenciales o verán mermadas las cosechas. El informe, elaborado durante cuatro años por más de dos centenares de científicos y varias agencias gubernamentales, pretende exponer la literatura científica disponible acerca de un problema que preocupa a todos los líderes mundiales. Especialmente, a medida que se acerca la decisiva cita que tienen el año que viene en París, donde la cumbre del clima debería sustituir —y mejorar— el protocolo de Kioto y asignar un nuevo reparto internacional de emisiones. El llamado Informe Nacional del Clima es el tercero que encarga la Casa Blanca. Sin embargo, ninguno de los otros dos presidentes apoyó sus conclusiones como lo hizo ayer Barack Obama: el presidente dio varias entrevistas en televisión para hablar del cambio climático. “Ya no estamos hablando de una realidad futura. El cambio climático afecta a todas las regiones del país”, afirmó John Holdren, director de la Oficina de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca. El asesor defendió que el nuevo informe, “el más exhaustivo y con mayor autoridad sobre cómo el cambio climático está afectando a EE UU y lo hará en el próximo siglo”, aporta datos a las autoridades para decidir qué medidas deben tomar.

Imágenes de 360º del Curiosity en Marte


Mars Panorama - Curiosity rover: Martian solar day 613 in Out of this World

Los vientos arrecian en la Antártida por el cambio climático

 
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Los gases que provocan el efecto invernadero han causado que los vientos del océano Antártico sean más intensos que en cualquier período registrado en los últimos mil años, apunta un estudio divulgado este lunes que también señala por qué la Antártida no se calienta con la misma velocidad que el Ártico.
A pesar de que los vientos antárticos llevan intensificándose de manera progresiva desde el siglo XV, el fenómeno se ha acelerado en los últimos 70 años, indica el estudio publicado en la revista científica Nature Climate Change.
«Al combinar nuestros resultados con los modelos climáticos, podemos vincular este fenómeno al aumento de los niveles de los gases invernadero», declaró Nerilie Abram.
El estudio, que se apoyó en datos derivados de los núcleos de hielo antártico y otras fuentes, reveló que el cinturón de vientos que sopla alrededor de la Antártida se estrecha cada vez más y aisla al continente helado del aire caliente que circula en el globo terráqueo.
Esto explica porqué la temperatura no se eleva con la misma velocidad que los otros continentes y porqué el Ártico se calienta más rápidamente que otras partes del planeta.
«A medida que estos fuertes vientos soplan a través del pasaje de Drake (entre Sudamérica y la Antártida), causan que el hielo se derrita con mayor rapidez en el verano, retrocedan los glaciares y el casquete polar colapse en la Península Antártica», acotó la científica.
«El casquete polar antártico occidental (adyacente a la península) es probablemente la porción de masa polar que causa mayor preocupación», comentó Matthew England.
Si este casquete se derrite podría elevar el nivel del mar en cuatro o cinco metros, añadió England.